Back-up de textos de Germán Navas

Espacio que utilizo para mantener a salvo todo lo que escribo: cuentos, notas periodísticas, poesías, letras de canciones, fórmulas, historietas y recetas de cocina. Seguramente sea mi espacio más íntimo en la Web, por eso te pido discreción.

sábado, julio 01, 2017

Poema surrealista Nº 7


Gris melocotón
cuerpo ausente vientre salvaje
derroche de mantra

La montaña ha muerto
y es el tiempo de las cosas

Huye, no huyas
que afuera acecha
el roedor de versos tristes,
roedor de mirada de anzuelo


Huye, no huyas
que la melodía es efímera
el instante ha coagulado
la noche muerde el espacio celeste
y soy un tren de pasajeros

miércoles, mayo 17, 2017

Instrucciones para dar la mejor clase de su vida


- Comience por clasificar los contenidos que expondrá sirviéndose de la confección de cuadros sinópticos.
- Recuerde estudiar el material a conciencia; nunca subestime al saber: el conocimiento será su mejor herramienta.
- Mírese al espejo. Sí, ese es usted. Repita señalándose: “Voy a dar la mejor clase de mi vida”.
- La noche previa coma bien sano, evitando los picantes, y acuéstese temprano.
- Al día siguiente se sentirá nervioso. Es normal, le sucede a las personas que darán la mejor clase de sus vidas.
- Concurra al establecimiento educativo bañado y perfumado.
- Una vez en el dentro, examine con detenimiento al alumnado y elija a la mujer que más lo cautive.
- Enamórese de ella y dé la clase entera mirándola profundamente a los ojos.
- Registre cada uno de sus detalles físicos, gestuales e intelectuales y vaya coleccionándolos en su recuerdo.
- Con frecuencia diríjase a otros alumnos para evitar levantar sospechas y/o escenas de celos en los restantes concurrentes.
- Estará usted dando la mejor clase de su vida.
- Al finalizar, salude cordialmente al estudiantado y retírese del aula sin dejar de mirarla fijamente a los ojos.
- Una vez en su casa, dedíquele algunas líneas de poesía, prosa, o por qué no, intente dibujarla en el rincón de algún apunte.
- Linda, ¿verdad?
- No se apresure confesándole su amor si cree que ha de volver a verla pronto, sea cauteloso.
- Permítase, por la noche, fantasear con ella y evalúe si su desenvolvimiento acabó colmando sus expectativas más impúdicas.
- Lávese las manos con agua y jabón.
- Mírese al espejo, sonríase y acuéstese a dormir, que hoy ha dado la mejor clase de su vida y mañana será otro día.

miércoles, mayo 10, 2017

A los poetas del agua


Dicen que
el vino inspira
Fuente de creación 
Materia prima

En su rojo
vive el misterio
Es rubí brotando
del viñedo

Cuando un poeta del agua
hunde su verso en alcohol
La uva se vuelve vino 
y el mundo cabe en un racimo

La uva se vuelve vino
y el mundo cabe en un racimo

sábado, mayo 06, 2017

Es sólo literatura


No temas
es sólo literatura
No hay nada de qué preocuparse
Registro lo que me pasa
Escribo lo que siento lo que me sale
Y uso la imaginación
para completar
los huecos que mis historias dejan
No te alarmes
no tengo otra receta
Dame la mano
que nadie es de nadie
que ayer fue alguien hoy sos vos y mañana será otra
Así mi modo de vida
escribo para mí
no distorsiono no me obsesiono
Exagero un poco
Invento 
otro poco
No temas pequeña
ya podés abrazarme
Por favor no temas
que aunque sigas atrapada en mis textos
es sólo literatura

domingo, abril 09, 2017

Ella que marcha


            Las remeras turquesas se agrisan con el pesar de las nubes. Hoy no salió el sol y la mayoría de los elementos de la naturaleza huelen a leña mojada. Mis pies son el pegote del asfalto húmedo, mientras voy abriéndome paso a lo largo del hormiguero de manifestantes. Permiso.
            Observo, en mi interior, que existe una razón de índole personal para estar aquí marchando, no voy a mentirme. Hace varias semanas que no sé nada de ella y comencé a extrañarla mucho; días y noches enteras pensándola. Y ese pálpito de que ella también estaría aquí marchando me significó algo así como una movilización dentro de otra movilización. Permiso, compañero, gracias.
            Avanzo buscándola en todas las direcciones posibles. Para colmo, la convocatoria fue muy buena, lo que dificultará mi tarea. ¿Dónde estará metida? Aun no sé qué voy a decirle cuando nos crucemos. Permiso, gracias. Ensayo palabras y frases sueltas. Un paso, una palabra; dos pasos, una frase; tres pasos, una palabra; cuatro pasos, otra frase.
            Allá arriba va oscureciendo y eso me ayudará a encontrarla más fácilmente. A ella, que tiene brillo propio. Los carteles, las pancartas, comienzan a humedecerse a causa de un rocío molesto que pronto será lluvia. ¿Qué sucedió que dejamos de vernos, de hablar? Me invaden unas ganas de encontrarla, abrazarla, besarla y llenarla de preguntas sobre su vida. Pienso retener cada mínimo detalle de lo que me cuente hasta el punto de convertirlo en propio.
            Aprieto el paso, permiso, permiso, permiso, y me protejo la cabeza cubriéndome con la capucha. A medida que corren los minutos, la luna se acrecienta pero apenas puede distinguirse entre las nubes que polarizan el cielo. Camino con la vista hacia abajo, hoy no quiero saludar a nadie que no sea ella. Todavía no hay señales, pero ya va a aparecer entre la espesura. Nunca falta a ninguna lucha, por lo que imagino que debe estar al frente de la columna.
            Me registro: voy cantando en coro una canción como por inercia. La melodía es tan inofensiva como infantil y, en contraste, la letra encierra un poder de denuncia inapelable. Mientras camino ligero, improviso una lista imaginaria de todo lo que me gusta de ella: verla llegar en bicicleta, sacar fotos, armar sus cigarrillos. También su voz radial, su musicalidad al caminar, sus pasos cortos, sus tetas, su sonrisa fotogénica. 'Debería asentar todo eso en su Veraz', pienso, y me río a mis adentros. Permiso, disculpen, intentaré pasar por aquí.
            Voy llegando al lugar de partida de la movilización, donde ella presumiblemente esté sosteniendo alguna bandera o elemento que pudieren llevar impresos la consigna. Me detengo para agudizar la búsqueda, recorro con la mirada los distintos grupos de manifestantes hasta que por fin puedo dar con ese rostro que se volvió seda cada vez que lo acaricié. Entonces me esfuerzo por detener el tiempo y saboreo ese infinito instante de contemplarla. Puedo oírla cantar con ímpetu, aplaudiendo a tempo. Su actitud de resistencia la vuelve aun más hermosa. Imagino a Cristina, a su edad, tan linda y parecida a ella. 
            De a poco voy disminuyendo el paso intentando infiltrarme 'espontáneamente' dentro de su campo visual, y para ser descubierto con mayor facilidad me bajo la capucha. Estamos a unos cinco metros de distancia y en la calle empieza a llover un poco más fuerte. Eludiendo el gentío, tomo coraje y voy a su encuentro, con permiso, gracias.
            Ella avanza despacio, al ritmo de la columna, y me mira de reojo. Está ahí por la lucha colectiva y lo sé. Yo estoy ahí por ella y también lo sabe. El canto general anuncia lo que será el final de la marcha y el ruido se vuelve ensordecedor. Todo lo que no es ella acaba desvaneciéndose. Cuidadosamente nos vamos acercando, y sin dejar de caminar, ya casi estamos uno al lado del otro. Quisiera que la lluvia se llevara mis prejuicios y poder besarla aquí mismo, delante de todo el mundo, como la noche en que fotografiamos al tango. Nos miramos fijo y ya estamos a punto de abrazarnos. Registro mis palpitaciones, y como otras veces, se me seca la boca.
- Sabía que ibas a estar acá, y por eso vine, te extraño todos los días de mi vida, no sé que fue lo que nos pasó pero necesito volver a verte –no le digo.
            Alguien me aprieta el hombro desde atrás y me detiene. Giro y recibo un abrazo que me asfixia. Germancito querido, cómo estás tanto tiempo. El estrujón me impide ver quién es. Una vez que me suelta, me encuentro con un viejo referente que empieza a hablarme de los medios de comunicación. Me ofrece participar en una campaña referida a alguna cuestión que no retengo ni me esfuerzo por retener. Mientras asiento con la cabeza, intentando eludir la conversación, pienso en que la columna sigue avanzando y que volví a perderla de vista. 
            El diluvio rompe la escena rematando aquel monólogo. Él se cubre la cabeza con las manos y en seguida nos despedimos. La columna se desintegra caóticamente a causa del aguacero y, como un trípode, permanezco mirando en panorámica cómo todo el mundo se zambulle de un lado al otro. En el agite, algunos se refugian bajo los árboles, los más previsores despliegan sus paraguas, y reina el caos generalizado.
            Paneo una vez más, ya con desesperación, en trescientos sesenta grados pero no vuelvo a verla y ahí empiezan a atacarme los mareos, las náuseas. El cielo se derrumba a pedazos al igual que mi esperanza de encontrarla. Apunto a lo alto y, abriendo grande la boca, dejo entrar gotas y más gotas que son pequeñas ilusiones, las trago hasta ahogarme y toser. Luego de un rato, por fin, ya resignado, me rindo.
            Ahora mi cuerpo es pura agua que derrama a través mis extremidades, me pregunto cómo y dónde estará ella. Desplazando bruscamente a quien se me cruza en el camino, comienzo a andar ligero en dirección a mi casa, correte del medio por favor, sin poder distinguir los bombos de mis latidos. Mi rostro también está empapado, aunque no podría precisar cuánto por la lluvia y cuánto por las lágrimas. Córranse, abran paso. Por primera vez en mi vida, compruebo que se puede amar y morir en un mismo instante. Necesito sentarme a escribir eso. “Ella que marcha”, podría ser un buen título para comenzar. Salgan todos del medio. ¡Córranse, que voy a pasar!

miércoles, abril 05, 2017

Mujer Malbec

MUJER MALBEC
(Décimas para P.E.)

A.
Dulce espíritu bohemio
sos de uvas un racimo
y tus labios hechos vino
se llevan todos los premios
Vivís quitándome el sueño
volviste grande mi colchón
y aunque no aprendo lección
en cuestiones de polleras
yo cambio cien primaveras
por otro instante con vos

B.
Y aunque ya llevo visto
tus tatuajes de memoria
futura profe de historia
a olvidarte me resisto
Si creyera en algún cristo
pediría por tus besos
Por otra noche de excesos
Mujer Malbec, yo asesino
Con cada gota de vino
me haría piel en tus huesos

miércoles, marzo 08, 2017

Quinto día de viaje

           Desembarco en un sitio que desborda de belleza. El lugar me provoca y me invita a explorarlo, pero no me alcanzan los sentidos para recorrerlo en su plenitud. Me concentro en derretir el tiempo hasta fundirlo en un instante eterno. Busco la cámara para capturar la mejor imagen de mi vida y me esfuerzo por observar a través del visor, pero mis ojos enmudecen y se vuelven cada vez más pequeños. Y sin saber qué hacer ni por dónde empezar, ciego ante tanta hermosura, bajo torpemente la cámara, y por último me entrego.
            Eso mismo me pasa con vos cada vez que te veo.